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Jon Avnet
Jon Avnet

De tomates verdes fritos a 'Asesinatos justos'

Un artículo de Redacción || 03 / 10 / 2008

Experimentado director, productor y guionista tiene entre su larga lista de éxitos productos de todo tipo: desde producciones para TV a películas como la oscarizada 'Tomates verdes fritos'. Recientemente ha vuelto a la primera fila del cine para encargarse de nuevos proyectos para los que cuenta con auténticas estrellas del celuloide.

Me gustaría comenzar preguntándole por cuestiones generales. No es habitual hablar con alguien que ha estado en el negocio del cine más de 25 años y que ha pasado por todos sus sectores: desde la producción, a la dirección y el guión... además habiendo trabajado en TV y filmado tantas películas. Así que, ¿cuáles son para empezar las grandes diferencias que aprecias entre el momento en el que iniciaste tu trabajo y la situación que vivimos hoy día?
La mayor diferencia entre el momento actual y cuando yo empecé hace ya casi 30 años es la fragmentación de la audiencia y la naturaleza ubicua de los medios de comunicación. Hay tantas formas de contar historias, tantas historias de hecho, que es más difícil encontrar algunas que sean lo suficientemente especiales como para llevarlas al cine. En televisión, la realidad compite muy favorablemente con los dramas y comedias de ficción. Las tres redes (que ahora han pasado a ser cuatro) están perdiendo poder progresivamente y desde el cable se están haciendo programas muy buenos e innovadores.

De acuerdo con su punto de vista ¿el cine está en forma -como industria y fuente creativa- especialmente teniendo en cuenta la importancia de la piratería y esa molesta tendencia a hacer y rehacer una y otra vez la misma película?
Creo que el cine está siendo engullido por largas campañas publicitarias y conceptos globales del marketing que se disfrazan de películas (y algunos son realmente buenos). Muchos son solo conceptos de marketing. Lo que hace que el cine sea saludable son los escritores (escritores y directores), los contadores de historias de todo el mundo que tienen algo que decir y han encontrado nuevas formas interesantes de contar esas historias. La piratería devalúa la creatividad y funciona a dos niveles: a través del robo directo y el robo vía internet. Esto último se está convirtiendo en un gran problema al pasar a ser un hábito: ¿por qué comprar algo que puedes tener gratis? En cuanto a las secuelas son solo otro indicativo de las pautas por las que se rigen la mayor parte de las historias y se explican porque entre otras cosas estas son más promocionables que las películas originales.

¿Está usted de acuerdo con la opinión de que las series de TV están liderando actualmente la creatividad y la posibilidad de contactar con el espectador más que el cine (teniendo en cuenta el éxito de fenómenos como Lost, Heroes, 24, House etcétera)?
Para mí es verdaderamente difícil tomar una posición en ese sentido. La TV se encuentra en forma y con vitalidad y creatividad, y la televisión por cable se ha convertido en un refugio para voces con propuestas originales. El cine independiente se encuentra con mucha vitalidad también, aunque muchas de sus propuestas no alcancen a audiencias muy amplias.

Sin pretender entrar en cuestiones de su vida personal, usted ha pasado diez años alejado del cine y centrado en TV, algo que choca teniendo en cuenta su posición privilegiada a mediados de los 90, cuando se encontraba en primera línea...
Verás, en 1996 me ofrecieron hacer un film sobre la sublevación en el gueto de Warsaw en 1943 que iba a ser llevada a cabo por la Disney. Pasé cinco años investigando y escribiendo el guión con Paul Brickman (quien escribió Risky Business para mí). Era una película muy personal. Finalmente y por circunstancias de negocios, terminé haciendo el film para la televisión de EEUU. Fue muy exitosa y me tomó mucho tiempo. Lo mereció pero me dejó fuera del circuito de cine al nivel que comentas. Produje la primera cinta de Rodrigo García (Cosas que diría con sólo mirarla) y la primera cinta de Kerry Conran's (Sky Captan y el mundo del mañana), además de la primera cinta de David Frankel (Rapsodia en Miami). También me encargué de la serie Boomtown en la televisión americana que ganó todos los premios excepto el Emi. Así que ese fue mi desvío, que espero haya concluido.

Hay una lucha tópica entre productor y guionista de la que se habla mucho en el mundo del cine. Teniendo en cuenta que has estado en ambos frentes ¿podrías describirnos cómo es realmente y desde tu experiencia la situación?
Por definición, producción y dirección están frecuentemente enfrentadas. Un director debe soñar y luchar con compromiso hasta el último minuto en que sea posible hacerlo. Un productor debe ser concreto, tangible y orientar en los resultados. Nunca resolverás ese conflicto. La dirección del escritor es más sutil. Últimamente en los cines hay un autor o voz primaria de la creatividad, el director (con excepciones). Muchos escritores nunca estarán contentos con esa situación y por lo tanto también entrarán en conflicto. Como frecuentemente adopto ambos roles en las películas que dirijo, puedo confesar que la parte de director que hay en mi personalidad no habla con frecuencia en los términos que le gustaría a la parte de productor de mi personalidad.

Además, hay una perspectiva repleta de confusiones a propósito del trabajo del productor. Sería una buena ocasión para saber algo más de las funciones creativas que hace un productor, y de explicar a la gente que no se trata solo de mover dinero.
Un productor verdaderamente creativo puede ser el autor del film. Jerry Bruckheimer es un ejemplo. Ellos pueden encontrar una fuente, desarrollarla y darle una impronta creativa, especialmente con un director inexperto. La descripción del trabajo varía mucho, así que realmente no es fácil hacer generalizaciones que resulten aplicables.

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